Jueves 15 de Julio de 2021
Mensaje N196
1 Juan 2: 15-17
1. El cristiano tiene que separarse del mundo, porque el amor del Dios y el amor del mundo son incompatible.
a) La palabra dice que no amemos al mundo, ..pero no negar nuestro afecto a los mundanos, acérquese a ellos y hable la palabra de Dios, y no hacer lo malo que ellos hacen.
b) Sepárese de todo lo que el mundo ofrece, adulterio, fornicación, drogas, prostitución, carnavales, y muchas cosas que el mundo ofrece, odio, renco, orgullo y hay muchas cosas que el mundo ofrece, todos los placeres de la vida.
c) El mundo es como un sistema diabólico, opuesto a Dios, el amor de Dios no es igual con el amor del mundo.
2. El mundo ofrece pecado, o incitan al pecado, por tanto cosas que son contra la voluntad de Dios, el amor de Dios vive en el corazón del creyente.
a) Si usted ama al mundo lamentablemente que se apega a lo mundano, el mundo como un sistema malvado, que ofrece en el corazón, cosas que no agrada a Dios.
b) Si no buscamos a Dios, nuestra concupiscencia es mala, esta es una mala fuente de maldad, que puede vivir en el interior de nosotros.
c) Sabe que esta el mundo, la carne, el diablo o la muerte espiritual porque puede morir sin Cristo sin fe y sin esperanza estos cuatros puntos son enemigos del alma.
3. La carne desea cosas mala en el pecador, y el mundo ofrece todo el dinero, mujeres y vicios, el dinero abre las puertas de todo vicios y de todo pecado.
a) El honor la fama es poder y la posición social, esto lo puede llevar al fracaso espiritual, los bienes o fortunas esto resulta el fracaso espiritual.
b) Los bienes o fortuna esto resulta el orgullo, todo pecado proviene del mundo la carne o el diablo
c) debemos de acercarnos a Jesús, para que podamos ser perdonados de todo pecado, es necesario nacer de nuevo para vivir conforme los propósitos de Dios.
Conclusión: el diablo odia a todo ser humano, porque tenemos la imagen de Dios, por eso el enemigo quiere que vivamos mal arrastrados , por todo vicio, drogas alcoholismo, mujerzuelas, este mundo fue echo por Dios, pero el enemigo a echo destrozo, a los hombres que habitan en este mundo, pero los que hacen la voluntad de Dios permanecen para siempre, vivamos haciendo la voluntad de Dios, para vivir en esta tierra felices pero con Cristo.
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